Qué es el flujo de caja

Los flujos de caja son de gran importancia en la gestión de una empresa porque de ellos depende la liquidez, es decir, el dinero disponible para pagar a los proveedores, a los empleados, a las autoridades fiscales y todo lo demás.

El flujo de caja, conocido en inglés como cash flow, representa la diferencia entre las entradas y salidas de dinero en un periodo de tiempo determinado (o para un proyecto específico).

El flujo de caja es sin duda uno de los indicadores más importantes para evaluar la estabilidad de una empresa.

Un famoso refrán inglés dice que «el volumen de negocio es la vanidad, el beneficio es la cordura, pero el efectivo es la realidad», lo que significa que el volumen de negocio es un alarde, el beneficio una medida racional, pero sólo el efectivo representa la realidad.

De hecho, la reconstrucción de los flujos de caja, obtenida restando los flujos de caja negativos de los ingresos de caja, indica la liquidez de la empresa.

Flujo de caja = Entradas de caja – Salidas de caja

En el caso de un flujo de caja positivo, la empresa dispone de efectivo y puede realizar gastos de diversa índole.

En el caso contrario, es decir, el flujo de caja negativo, la empresa está absorbiendo más recursos de los que es capaz de generar. En este caso, la empresa tendrá dificultades para incurrir en gastos de diversa índole, como el pago a los proveedores.

Flujo de caja y beneficio de explotación: dos conceptos que no deben confundirse

El beneficio de explotación y el flujo de caja son dos conceptos que a menudo se confunden. La solución a cualquier duda está en la diferencia entre los binomios costes/ingresos e ingresos/gastos.

Los primeros registran la emisión de facturas de ingresos o la recepción de facturas de gastos. La diferencia de éstos determina el beneficio del ejercicio. Por otro lado, los ingresos y los gastos se generan por la recepción monetaria real de los ingresos, y el desembolso de los costes. Por tanto, la diferencia entre ingresos y gastos genera el flujo de caja.

Flujo de caja operativo y flujo de caja total

El flujo de caja puede ser operativo cuando es generado por las operaciones características de la empresa.

En cambio, se define como no operativo cuando -en su cálculo- tiene en cuenta elementos que no son pertinentes para las operaciones características de la empresa, como los intereses, los impuestos, las variaciones de capital y otras partidas.

Así, el flujo de caja operativo es el elemento discriminante de las operaciones características, mientras que la liquidez total de la empresa está representada por el flujo de caja total.

Un ejemplo de flujo de caja

Supongamos que un ejercicio comercial has emitido facturas con un ingreso total de 60.000 euros y tiene 40.000 euros de costes. El beneficio de explotación en este caso es:

Ingresos – Costes = 60.000 – 40.000 = 20.000 euros

Si todas estas facturas se cobraron (y los costes se pagaron) en el mismo ejercicio, el flujo de caja y el beneficio coinciden.

Por otro lado, supongamos ahora que en el ejercicio sólo se han cobrado 30.000 euros (de los 60.000 facturados) y sólo se han pagado 20.000 de gastos. En este caso, los ingresos reales ascienden a 30.000 euros y los gastos reales a 20.000 euros.

Por lo tanto, el flujo de caja del período es:

Ingresos – Gastos = 30.000 – 20.000 = 10.000 euros

Con este ejemplo se puede apreciar la diferencia entre los conceptos de beneficio de explotación y flujo de caja.

Autora

Laura Castillo

Laura Castillo

Consultora en inversiones y desarrollo de negocios

Más información sobre la autora

Portada » Flujo de caja (cash flow)

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